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Espejos de baño integrados en contraventanas antiguas

Ref. CA1108 – Espejos de baño integrados en contraventanas antiguas

Dulce nostalgia

“¡Rositaaaaa!” -gritaba la Juana, asomando medio cuerpo sobre el alféizar de la ventana, como si le fuera la vida en ello.-

 “¡Rositaaaaaaaaa!”

“¿Qué te traes, Juana, con tanto griterío?” -preguntaba la Rosita, abriendo las contraventanas de par en par porque, sabiéndose buena moza y lozana, gustaba de lucir sus encantos ante el Genaro, que pasaba las mañanas del domingo junto a la ventana, sentado en un viejo sillón de orejas, pipa en boca y “El Caso” entre sus manos.-

“Que me he enterao que se casa la Lucía, la nieta del Tío Paco, y no te vas a creer quién es el mozo que se va a afanar tan jugosa dote, ¡el Jacinto!” -se esforzaba en gritar la Juana, para que le oyeran bien las vecinas del patio- “¡El hijo del pescadero!”

Pero, ¿qué os oigo decir?” -preguntaba la Luisa, la del segundo (porque la Luisa del bajo, la modista, era mujer discreta, que no gustaba de participar de chismes de pueblo), asomando sigilosa su cabeza llena de retazos de tela, de esos que usaban las mujeres antes, para enrollar los mechones de pelo y hacerse bucles- “¡Si el Jacinto va tras toas las mozas del pueblo, y las del pueblo de al lao! ¡Si a ese dandi no hay quién lo cace, que ya os lo digo yo!”

“¡Antoñita!” -gritaba la Rosita a su niña- “Ándate pa cá la Tía Jero, la frutera, y pregúntale si se ha enterao de lo que se trae entre manos el Jacinto con la Lucía, hija…”

Y así transcurrían los días, en el patio de mi casa, entre el chirriar de las contraventanas de madera, abriéndose y cerrándose continuamente, y los gritos de madre y las vecinas, tan chismosas todas ellas.

Y ahora, cuando entro en mi excusado, y veo los espejos tan bonitos que me regaló la Encarni el día de mi boda, que los había hecho ella, con sus propias manos, dijo, con una de las ventanas que rescataron cuando tiraron el edificio donde vivía madre, el que fue mi hogar, durante más de 20 años… Echo de menos aquel chirriar de ventanas y aquellos gritos enérgicos de las vecinas del patio, pregonando al viento sus chismes…

Ref. CA1108 – Espejos de baño integrados en contraventanas antiguas

 

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